Instalación site-specific. Residencia Epecuén, Buenos Aires, Argentina. Parte de la exposición a cielo abierto “Topografías del fin”, curada por Helena Lugo.

Espejismo surge en el paisaje de Epecuén, antigua villa turística devastada por una inundación que sumergió el pueblo durante más de 25 años. Cuando el agua se retiró, dejó ruinas cristalizadas y horizontes blancos: un territorio suspendido entre desaparición y persistencia.

En ese contexto, la intervención introduce superficies reflectantes y estructuras verticales que interrumpen el paisaje sin imponerse. El reflejo desdobla el horizonte y activa una vibración inestable entre agua, cielo y ruina.

El espejismo aparece como promesa y como desplazamiento. Forma parte de una exploración más amplia sobre la sed y la aparición del agua como potencia imaginaria.

La instalación se sitúa en el umbral: allí donde el colapso puede volverse inicio de ciclo.

Activada por la luz, el viento y el movimiento, la obra transforma el territorio en un campo de aparición. Lo real y lo imaginado se superponen sin fijarse del todo.